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15 mar 2011

Todos nuestros vicios tienen su origen en la infancia.



Todos nuestros vicios tienen su origen en la infancia. Más exactamente, en nuestras primeras orgías de perversión y desenfreno... las fiestas infantiles de cumpleaños. Nuestro lema era:
"Sexo, drogas y Enrique y Ana".
Bueno, igual no había sexo...
Pero teníamos "Pajitas"... Pajitas y de todo... Panchitos, Fritos, Triskis, Chasquis, Crujis... ¡¡Aquello era una merendola tóxica!!
Y es que drogas había... para tumbar a Don Pin Pon. O sino, ¿qué narices era el Pica Pica? ¿y los Peta Zetas? Esas pastillas que te estallaban en la boca y te destrozaban el paladar. Eso era una droga de diseño... Por eso nos gustaba tanto Disney... porque todo era un "Mágico Mundo de Colores...".

Quizá no había alcohol... pero había botellón de Pitusa Cola. ¿Os acordáis de la Pitusa Cola? Tú ibas al super y estaba la estantería de la Coca Cola, la Fanta etc... Pero al fondo estaban las marcas baratas: la Pitusa Cola, la Infanta Naranja...
La gente dice que beber alcohol es malo... pero eso es porque no han probado la Pitusa Cola... Y es que a saber que tenía aquello. Porque tú cogías la botella y ponía: "Pitusa Cola. Ingredientes, dos puntos: Pitusa... y Cola". Todos hemos hecho la guarrada de untar los gusanitos en el refresco... pero con la Pitusa Cola había que tener cuidado... los untabas y hacían FFFSSSSS ¡joé! ¡casi te llevaba el dedo!
Las canciones que escuchábamos en los cumples, eran hardcore puro... Eran duras, duras...
"Cuando era pequeña su mamá se fue, y de tristeza llora en un rincón. Co co gua gua. Co co gua gua. Co co co coguaaaaa".
Claro, ¡había que estar borracho para divertirse con esas canciones...!
Los mayores intuían que algo se "cocía" en las fiestas de cumpleaños. Y la tarta, en realidad, era una prueba de alcoholemia. "¡Sopla hijo, sopla!" .
Con las tartas ocurría una cosa muy curiosa. Teníamos la sensación de que todos los cumples era la misma... Si, da igual que fueran de nata o de chocolate... Todas sabían a lo mismo... ¡a cera! Y pillabas un colocón...
Por eso luego jugábamos a la piñata completamente ciegos...
Y es que nos encantaba provocar a los mayores. Os acordáis de aquellas chocolatinas con forma de cigarrillos. Siempre había uno que preguntaba: "Pero niño, ¿Qué haces fumando?" "No, si no es tabaco... es chocolate."
¡Pues peor me lo pones!

Aquello era una fiesta de macarras, sólo nos faltaba el tatuaje... Aunque lo que si teníamos eran... calcomanías. Nos encantaba pegarnos esos cromos a base de saliva. Retirabas con cuidado el papelito, ¡pero siempre se rompía un trozo! Encima a los dos días el dibujo empezaba a borrarse a cachos, quedando unos pellejos asquerosos...
¡¡Y te pasabas una semana luciendo a la Abeja Maya con gangrena...!!
Había niños que llevaban todo el brazo lleno de calcomanías: Heidi, Pedro, Clara y el abuelo. Era por tener la colección... Algunos decían "A ver si este verano pego un estirón para que me quepa Niebla"

Cuando acababa el cumple, los restos siempre eran los mismos que los de cualquier otro fiestorro... varias botellas vacías y cuatro "globitos" pinchados..

14 mar 2011

NUNCA HAY QUE OLVIDAR PERO SIEMPRE HAY QUE SUPERAR

Cuantas veces hemos deseado borrar un dia, un instante,
un momento, hasta un año de nuestras vidas a borrarlo todo
y vaciar nuestra memoria.
Cuantas veces no deseamos volver a ser niños,
vivir todo de nuevo,
recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar.
Algunos simplemente no esperan nada del tiempo.
Da lo mismo regresar o avanzar,
simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso
y se marchan con lágrimas y un largo adios.
Si desearamos en algún momento perder completamente la memoria
y plegarnos por ejemplo a la frase "comezar de nuevo"
¿cuántas cosas no perderíamos?
serían como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza
y luego se extrañan.
Perderíamos el calor del primer beso
y la sensación de aquel amanecer que fue perfecto.
La nostalgia por amores pasados
y la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez
 Quedarían atras los amigos que iban a ser eternos,
las cartas que nos hicieron llorar,
la primera o última vez que vimos a un gran amor,
los brazos mas cálidos,
el día que pensamos que se iba a caer el mundo,
el dolor más hermoso, la sonrisa mas esperanzadora,
el nacimiento del sentimiento más puro.
¿En realidad comenzamos una vida nueva o matamos otra llena de bellos recuerdos?
dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades
por soñar con un futuro perfecto que no existe
o un pedazo de cielo donde no sabemos que nos espera.
¿Vale realmente la pena perder la memoria?
SACADO DEL TUENTI DE UNA AMIGA