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15 mar 2011

todos los 2 de Junio el Día Nacional del Perro len argentina ,la historia de CHONINO


Esta es su historia:Chonino era un ovejero alemán nacido el 4 de abril de 1975. El 15 de diciembre de 1977 ingresó a la Policía Federal Argentina luego de aprobar las pruebas de aptitudes físicas y psíquicas requeridas para ser un perro de Policía.

Fue adiestrado como perro de seguridad y clasificado como perro de presa. Esto significa que sólo podía entrar en acción cuando había peligro de vida tanto para sus conductores como para terceros inocentes. Su primer servicio lo cumplió en el estadio de River Plate, en el partido inaugural del Mundial de Fútbol de 1978, realizado en nuestro país.

El 2 de Junio de 1983 Chonino fue asignado para un patrullaje de la Comisaría 45°, en Capital Federal, a los Suboficiales Luis Sibert y Jorge Iani. Ese día los policías identificaron a dos sospechosos y al exigirles ver su documentación se produjo un terrible tiroteo. Uno de los policías, el amo de CHONINO, cae herido. Fue entonces cuando, en defensa de su guía, el perro se abalanzó contra uno de los delincuentes y se prendió del brazo inmovilizándolo y desarmándolo. Al ver la escena, el otro delincuente le disparó a CHONINO en el pecho hiriéndolo de muerte.

Ya por caer al piso, el perro logró arrancarle un bolsillo de la campera, mientras éstos se fugaban en dirección a la provincia.

Ya sin fuerzas, se arrastró hacia su guía que estaba muy herido y murió a su lado. Después murió su guía y el otro Agente pudo sobrevivir. CHONINO guardó en su boca, mientras moría, un trozo de bolsillo que contenía los documentos.. Gracias a este acto, los malvivientes pudieron ser identificados y detenidos. Hoy cumplen su condena.


Actualmente los restos de Chonino descansan en el Círculo de la Policía Federal Argentina. Para recordarlo, en el interior del Predio de Policía Montada, existe una estatua de bronce y en su honor la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires le dio su nombre a un pasaje del barrio de Palermo.

Desde 1991 la calle que une la Avenida Casares con la calle Salguero, en la Capital Federal, se denomina Pasaje Chonino. A partir de 1996, por pedido de la periodista y escritora Cora Cané y con el apoyo de sus lectores, se celebra todos los 2 de Junio el Día Nacional del Perro. El 2 de junio de 1998, luego del ingreso de la Fanfarria, el comisario Jorge Depresbitero, jefe de la División Perros, anunció la inauguración de la Pista de Adiestramiento de Canes, llamada desde entonces, “Chonino”.

La Policía Federal, a través de la División Perros, rinde cada año su homenaje a este perro ejemplar.

Todos nuestros vicios tienen su origen en la infancia.



Todos nuestros vicios tienen su origen en la infancia. Más exactamente, en nuestras primeras orgías de perversión y desenfreno... las fiestas infantiles de cumpleaños. Nuestro lema era:
"Sexo, drogas y Enrique y Ana".
Bueno, igual no había sexo...
Pero teníamos "Pajitas"... Pajitas y de todo... Panchitos, Fritos, Triskis, Chasquis, Crujis... ¡¡Aquello era una merendola tóxica!!
Y es que drogas había... para tumbar a Don Pin Pon. O sino, ¿qué narices era el Pica Pica? ¿y los Peta Zetas? Esas pastillas que te estallaban en la boca y te destrozaban el paladar. Eso era una droga de diseño... Por eso nos gustaba tanto Disney... porque todo era un "Mágico Mundo de Colores...".

Quizá no había alcohol... pero había botellón de Pitusa Cola. ¿Os acordáis de la Pitusa Cola? Tú ibas al super y estaba la estantería de la Coca Cola, la Fanta etc... Pero al fondo estaban las marcas baratas: la Pitusa Cola, la Infanta Naranja...
La gente dice que beber alcohol es malo... pero eso es porque no han probado la Pitusa Cola... Y es que a saber que tenía aquello. Porque tú cogías la botella y ponía: "Pitusa Cola. Ingredientes, dos puntos: Pitusa... y Cola". Todos hemos hecho la guarrada de untar los gusanitos en el refresco... pero con la Pitusa Cola había que tener cuidado... los untabas y hacían FFFSSSSS ¡joé! ¡casi te llevaba el dedo!
Las canciones que escuchábamos en los cumples, eran hardcore puro... Eran duras, duras...
"Cuando era pequeña su mamá se fue, y de tristeza llora en un rincón. Co co gua gua. Co co gua gua. Co co co coguaaaaa".
Claro, ¡había que estar borracho para divertirse con esas canciones...!
Los mayores intuían que algo se "cocía" en las fiestas de cumpleaños. Y la tarta, en realidad, era una prueba de alcoholemia. "¡Sopla hijo, sopla!" .
Con las tartas ocurría una cosa muy curiosa. Teníamos la sensación de que todos los cumples era la misma... Si, da igual que fueran de nata o de chocolate... Todas sabían a lo mismo... ¡a cera! Y pillabas un colocón...
Por eso luego jugábamos a la piñata completamente ciegos...
Y es que nos encantaba provocar a los mayores. Os acordáis de aquellas chocolatinas con forma de cigarrillos. Siempre había uno que preguntaba: "Pero niño, ¿Qué haces fumando?" "No, si no es tabaco... es chocolate."
¡Pues peor me lo pones!

Aquello era una fiesta de macarras, sólo nos faltaba el tatuaje... Aunque lo que si teníamos eran... calcomanías. Nos encantaba pegarnos esos cromos a base de saliva. Retirabas con cuidado el papelito, ¡pero siempre se rompía un trozo! Encima a los dos días el dibujo empezaba a borrarse a cachos, quedando unos pellejos asquerosos...
¡¡Y te pasabas una semana luciendo a la Abeja Maya con gangrena...!!
Había niños que llevaban todo el brazo lleno de calcomanías: Heidi, Pedro, Clara y el abuelo. Era por tener la colección... Algunos decían "A ver si este verano pego un estirón para que me quepa Niebla"

Cuando acababa el cumple, los restos siempre eran los mismos que los de cualquier otro fiestorro... varias botellas vacías y cuatro "globitos" pinchados..